
Sea cediendo el terreno educativo y urbanístico a empresas privadas para que hagan negocio mientras se asfixia a lo público, o cediendo el atril principal de una Bienal Climática a la industria pesada mientras se amordaza y se identifica policialmente a la ciencia ciudadana, el modus operandi es exactamente el mismo. Lo privado se exhibe; lo público se aparta.

Nos han colgado el título de ser "la generación más preparada de la historia", pero a cambio nos han entregado las llaves de una región diseñada exclusivamente para quienes ya tienen la pensión asegurada.